TRASLADO A LA NUEVA FACULTAD DE MEDICINA, Por Germaine Escames


Cada mañana, cuando llego a mi despacho del CIBM, observo desde mi ventana cuatro torres erguidas. Debido a que mi grupo de investigación se trasladó al Campus hace siete años, he tenido el placer de poder seguir las obras desde mi ventana: ahora hay una grúa, ahora son dos…

Llevamos, por tanto, siete años en el PTCS impartiendo clases en la Facultad de Medicina y en la Facultad de Ciencias de la Salud sin que ello haya supuesto ningún contratiempo en ningún sentido. Los desplazamientos son rápidos por la autovía y, en cuanto a nuestra investigación, hemos seguido manteniendo nuestro nivel de productividad y exigencia alcanzado en años anteriores cuando estábamos en la Facultad, así como el mismo grado de colaboración con las distintas unidades clínicas con las que trabajamos.

Desde mi más modesta opinión, no entiendo en absoluto la polémica surgida con respecto al traslado de la Facultad de Medicina. No entiendo cómo se podría alterar la formación de los estudiantes de Medicina con un traslado a una nueva Facultad; no entiendo cómo podría afectar el normal desempeño de las tareas asignadas a los profesores y al personal de administración de servicios este traslado; tampoco entiendo cómo podría interferir el traslado de la Facultad en la enseñanza y en la investigación biomédica.

La excelencia y correlación entre las unidades académicas docentes e investigadoras y las unidades sanitarias se pueden mantener igualmente esté la Facultad donde esté, ya que muchos de los investigadores lo llevamos haciendo desde hace años sin que ello haya ido en decremento de nuestra calidad docente e investigadora, ni la de nuestros alumnos, que muchas veces vienen a nuestros laboratorios donde les enseñamos cómo se investiga, y quedan además entusiasmados con la idea de trasladarse a la nueva Facultad.

Otras de las cuestiones que se plantean es cómo van a hacer alumnos y profesores para atender las clases y las prácticas. Con las preclínicas no habría ningún problema en cuanto al lugar donde impartir las clases ya que la nueva Facultad dispone de unos magníficos laboratorios de prácticas. Sin embargo, en las clínicas, los alumnos tendrían que tener toda su formación en el hospital y, por tanto, distribuirse entre los distintos hospitales, independientemente de dónde tengan las clases. Por otro lado, este curso se ha inaugurado la Facultad de Ciencias de la Salud y la mayoría de los profesores impartimos en Medicina y en Ciencias de la Salud, por lo que los problemas serían los mismos para ambas Facultades.

Esta nueva Facultad, con una superficie de 28.600 m2 y un presupuesto de 50.7 millones de euros, cuenta con tres edificios con once plantas de altura distribuidos en forma de L, por los cuales se reparten aulas, laboratorios, departamentos y zonas de investigación.

¿Podemos estar en contra del avance tecnológico? ¿Queremos estar en contra de la unificación de las ciencias de la salud? Sinceramente, no lo puedo entender. Hay quién me dice que no se puede realizar el traslado porque la red de saneamiento está conectada a una acequia de la vega (que ya está resuelto). Otros me comentan que estamos empeñados en confundir un Parque Tecnológico con un Campus Universitario; no son más que disculpas semánticas de aquellos que todavía creen en el inmovilismo.

No sé exactamente cuál es la verdadera razón pero, algún día no muy lejano, espero ver desde mi ventana alumnos entrando en la nueva Facultad de Medicina.

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