Sueños técnicos del paro


Cesionarios en diferido o el ejercicio efectivo de los derechos fundamentales y las libertades públicas

Por Jesús García López

En los tiempos que corren es compresible el celo profesional para la aplicación de las normas. Pero es preciso que no solo se garanticen los derechos sino, que se asegure su ejercicio de la  forma más eficaz y efectiva. Es deseable sea un comportamiento habitual en los fedatarios públicos, sea  la forma en que estén habilitados.

Hablemos de uno muy en concreto, el recogido en el 28.1 de la Constitución Española de 1978.Todos tienen derecho a sindicarse libremente. La ley podrá limitar o exceptuar el ejercicio de este derecho a las Fuerzas o Institutos armados o a los demás Cuerpos sometidos a disciplina militar y regulará las peculiaridades de su ejercicio para los funcionarios públicos. La libertad sindical comprende el derecho a fundar sindicatos y a afiliarse al de su elección, así como el derecho de los sindicatos a formar confederaciones y a formar organizaciones sindicales internacionales o a afiliarse a las mismas. Nadie podrá ser obligado a afiliarse a un sindicato. Nada menos que en una sección que habla de los derechos fundamentales y las  libertades públicas, de su Título Primero. A priori es que impone. Cómo cuando estudié Derecho, Diputado me parecía ser la cosa más grande y difícil ¡verdad!

Muchos expertos siguiendo la doctrina del Tribunal Constitucional y distintos Informes de la Agencia Española de Protección de Datos, que al final citaremos. Responden un SÍ CATEGÓRICO a la siguiente pregunta:

¿Tienen derecho los sindicatos a conocer las direcciones de correo electrónico de los trabajadores?

Las soluciones, según estos especialistas, que dan tanto nuestro más alto Tribunal como determinados gabinete jurídicos de la administración, no serían relativas a la limitación de derechos. El Tribunal Constitucional lo que deja claro, es que no quiere que se restrinja ningún derecho. Muy al contrario, quiere que se facilite y se eviten las molestias para los agentes sociales que supone la elaboración de listas de correo. Por eso establece la posibilidad de cesiones o envío de listas de distribución.

Precisamente lo que ha dictado unilateralmente la Gerencia de la Universidad y que reproduce literalmente, la carta enviada al Presidente de la Sección Sindical de FETE-UGT en la UGR, significa una cota, un impedimento que reduce las posibilidades bajo el eufemismo de “que para el ejercicio de sus funciones tienen disponible la cuenta infosindical”.

Las listas encapsuladas no son las que aseguran el derecho a la protección de datos. Siempre ha existido la posibilidad de renunciar a la recepción de estos correos y ya se lo hizo saber el Comité de Empresa de PAS laboral, a propuesta, en aquella ocasión de uno de los sindicatos miembros: el SAT.

La cuestión es muy otra.  En esa misiva se reconoce es que resulta incómoda cierta información: reunión PDI, paro, pero la guinda se llama CAFETERA. Qué los trabajadores de la Universidad puedan tener una publicación periódica, a alguien no le cabe en la cabeza.

No somos cesionarios, a lo “Cospedal” y en diferido de ningún fichero que tampoco hemos pedido. La pregunta es porque en nuestra sociedad, cada vez molesta más la discrepancia, la respuesta y el derecho al pataleo. Todo esto en plena campaña nacional de criminalización de las protestas ciudadanas ¿Sabe la autoridad de las multas, de las identificaciones policiales, de las dificultades para los manifestantes? ¿Sabe la autoridad que mientras se recorta y recorta, crece y crece el presupuesto de seguridad?

Sinceramente creo que el Rector no puede estar en esto. Por su talante, por su trayectoria. Máxime cuando ha demostrado que se puede dar un toque de atención a parte del equipo. A los que tenían dificultades para el diálogo con los órganos de representación. Una desautorización en forma de tarjeta amarilla.

Reconociendo que alo mejor tiene demasiados frentes, hacen falta más toques. No está de más señalar, que no habrá buen Presidente posible, sin buenos ministros. Pero ¡cuidado! ¿Quién será el Aznar? El que quiera colgar su rostro en el Salón Rojo.

Hubo una época donde era habitual atiborrar de informes y apabullar con una amplia estela juridicista. Siempre faltaba un papel. Esa ausencia de valentía ponía la sociedad al servicio del menos pintado. “Botín” todos los días manda sus correos a las comunidades universitarias. Tienes derecho a la educación pero ¡vaya! No hay plazas o pagas o… Y a la salud. Pero sales del médico después de llamarte una pantalla y se configura un bucle imposible, que no es sino otra lista de espera.

En tecnología del transporte se llama tráfico de agitación. Coches y  coches dan vueltas sin conseguir nada. Lo decíamos  la semana pasada en la Escuela de arquitectura: Recuperación de la ciudad a escala humana. Todo puede estar más cerca. Hasta el trabajo.

Eso hace que muchos piensen  que en realidad el derecho no se tiene porque  en todos esos ejemplos, las instituciones o una empresa decide como degradarlo muy eficazmente.

Este tema era constante diatriba de uno de mis mejores maestros, Nicolás Mª López Calera y de la filosofía del Derecho. El debate entre derecho formal y material. No juguemos en el siglo XXI con los derechos. En un estado social y democrático de derecho no cabe que los derechos se vacíen de contenido porque así se pueden justificar también muchas desobediencias. En la comunidad del saber sería impensable funcionar al dictado del sube y baja del cuarto poder.

Algunos textos consultados:

Constitución 1978

Sentencia del Tribunal Constitucional 281/2005

Ley Orgánica 15/1999 de 13 de diciembre, Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD)

Informes Agencia Española de Protección de Datos 0101/2008 y 0437/2010 AEPD

 “Control informático, video vigilancia y protección de datos en el trabajo” Autores: Aurelio Desdentado Bonete y Ana Belén Muñoz Ruiz.

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