LECTURA MANIFIESTO – FACULTAD DE CIENCIAS


MANIFIESTO

LAS VERDADES  DE LA UNIVERSIDAD PÚBLICA

En estos momentos que estamos viviendo la mayor amenaza contra la universidad pública de la democracia española, es necesario hacer público con voz alta lo que significa nuestra institución y su contribución a la consolidación democrática, al bienestar y al desarrollo de la sociedad.

Este gobierno ha puesto de moda hablar mal de las instituciones públicas para después justificar su desmantelamiento y privatización. El Informe elaborado por nueve expertos, nombrados por el Ministro de Educación y denominado “PROPUESTA PARA LA REFORMA Y MEJORA DE LA CALIDAD Y EFICIENCIA DEL SISTEMA UNIVERSITARIO ESPAÑOL”, que se ha publicado recientemente, contiene esa lógica perversa; aunque, el intento de desprestigio de todo lo relacionado con lo universitario ya lo inició el señor Wert desde que llegó al ministerio.

En el informe se habla de ineficiencia, burocracia, endogamia, falta de competitividad y excesivo coste, como los elementos críticos que explicarían la bondad de la reforma que proponen. Lo que ocurre es que entre las premisas de la crítica y las conclusiones de las propuestas existe una fractura lógica que no se soporta. ¿Existen realmente esos problemas?, ¿tan mal está la universidad española?, en todo caso, ¿Ésas son las soluciones?

Las críticas contenidas en el Informe y adelantadas por el ministro, no son nuevas se configuran a partir de un documento propiciado por BANESTO, titulado “Estrategia Universidad 2015”, y que pone de moda el término “gobernanza”, que lo que realmente significa es “privatización”. Las críticas contra la universidad no están basadas en datos ciertos, y a veces son sólo medias verdades. Analicemos las más utilizadas.

El excesivo coste. La Universidad española no es cara, gasta sólo un 1,2 del PIB, un 20% menos de recursos anuales que la media de la OCDE (1,5% del PIB). Además, son más rentables que las universidades privadas, el gasto por titulo es un 25% menor.

La falta de calidad y/o excelencia. Los rankings internacionales y los Premios Nobel, que tanto utilizan en el informe, como índice de calidad y excelencia, tienen una relación directa con la financiación. Tenemos que recordarles al ministro que los citados rankings se refieren casi exclusivamente a la actividad investigadora, y que de esos primeros 100 puestos, 99 están ocupados por universidades que pertenecen a países con una inversión en I+D+i que supera en todos los casos el 2,3% del PIB (llegando a superar el 3% en el caso de USA), mientras que en España el sector I+D+i está en el 1,3% y bajando. ¿Habrá quizás alguna relación de causalidad en esta circunstancia? ¿No será que lo que tiene que hacer el ministro es invertir más en las universidades en lugar de recortar y asfixiarlas como está haciendo? A pesar de todo, las universidades españolas aportan un 3,3% de la producción científica mundial, cuando el tamaño de nuestra economía es del 2,2% mundial y nuestro comercio exterior el 1,9% mundial.

Excesivo número de universidades. Repiten, el ministro y el informe, que sobran universidades en España; sin embargo, la relación es de 1/582.000 habitantes mientras que en el Reino Unido es de 1/253.000, y en Estados Unidos es de 1/94.000; comparación pertinente ya que esos países son el modelo a seguir por los firmantes del informe.

Ineficiencia. Igualmente, ambos presentan como una demostración del fracaso de la universidad, que existe un 21% de desempleo entre los universitarios de 25 a 29 años, pero no dice que el paro juvenil total es superior al 50%. Tampoco dicen, que la tasa de desempleo de los titulados universitarios es del 12%, frente al 26% del conjunto del mercado laboral. El Ministro insiste en que nuestra universidad tiene un 30% de abandono, lo cual no es correcto, sino que es inferior al 12%. El porcentaje del 30% incluye el cambio de titulaciones, no de abandono de los estudios.

Si las críticas vertidas no son ciertas, ¿Qué necesidad hay de reformar una institución que se encuentra entre las más valoradas por los españoles? ¿Existe intereses ocultos? En todo caso, la reforma de las universidades no se puede basar en las medias verdades, ni en la imposición; lo primero que habrá que ver objetivamente será si es necesario el cambio, para posteriormente consensuarlo, mediante el diálogo con los agentes sociales y las propias universidades.

Creado por la Sección Sindical de FeSP - UGT de la Universidad de Granada    2012  FeSP-UGT UGR